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La bendición de los padres a sus hijos

Cada familia va buscando distintos gestos, rituales, o herramientas que ayudan a cultivar la fe en común, a hacer presente a Dios en lo cotidiano, a vivir aquello a lo que nos comprometimos en la hora del Bautismo de nuestros hijos. La bendición de los alimentos antes de las comidas, o rezar una oración cuando nos subimos al auto antes de ir al colegio, o la oración al ángel de la guarda antes de dormir, son algunos ejemplos. Cada familia va encontrando esos espacios que van formando parte de nuestro caminar.



De la misma manera, en cada hogar hay diferentes costumbres a la hora de bendecir a los hijos. Algunos papás van hasta donde están sus hijos; otros hacen que los niños vayan hacia ellos. En algunos hogares es el papá el que da la bendición a cada hijo, en otros lo hacen ambos padres.

Hay gestos que nos ayudan a llenar de contenido estos momentos fundamentales en la vida de una familia; que el papá y la mamá se den mutuamente la bendición entre ellos antes de darla a sus hijos, es uno de esos gestos.

Los padres pueden dar la bendición a sus hijos de una manera muy concreta y simple: se pone una mano sobre la cabeza del niño mientras se reza una breve oración de bendición, haciéndole el signo de la cruz en su frente al terminar (+ “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”).

El agua bendita es un símbolo que también podemos hacer presente, haciendo la señal de la cruz con agua bendita. Nos recuerda el momento del bautismo, y es un signo de protección contra el demonio y el peligro.

Otro gesto para este momento puede ser susurrarle al niño algo personal al oído, alabando algún logro suyo de la semana, como una buena nota en un examen o jugar amablemente con su hermano menor. Puede, incluso convertirse en un momento de reconciliación, de perdón, de gratitud. Un momento que nos fortalece interiormente como personas.

Oración de Bendición Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su misericordia. Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz. Amén. (Nm 6,24-26)

Oración de Consagración a María ¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco todo a ti y, en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh, Madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén.


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